¿Qué es un implante dental y por qué es la mejor opción?

Un implante dental no es más que un pequeño tornillo, generalmente de titanio con una superficie tratada, que se coloca quirúrgicamente en el hueso maxilar o mandibular. Su función es sustituir la raíz del diente que has perdido. Piensa en él como un ancla artificial, sobre la que luego podremos colocar una corona (el diente visible) o un puente fijo.

La magia de los implantes reside en un proceso llamado osteointegración: el titanio tiene la increíble propiedad de ser biocompatible, lo que significa que nuestro organismo lo acepta como propio y el hueso se une firmemente a él. Esto garantiza una base sólida y duradera.

A menudo, cuando perdemos una pieza dental, tendemos a minimizarlo, sobre todo si no se nota al sonreír. Sin embargo, las consecuencias de no reponerla van mucho más allá del hueco y esto lo saben bien en https://clinicadentalvictoralonso.com/ .

  • Problemas digestivos: Una masticación incorrecta es el primer paso de una mala digestión. Si no trituramos bien los alimentos, el estómago tiene que trabajar más, provocando digestiones lentas, pesadas e incompletas.
  • Desplazamiento de los dientes vecinos: Nuestros dientes forman un equipo. Cuando falta uno, los dientes de al lado tienden a inclinarse hacia el hueco, y los de la arcada contraria pueden «sobreerupcionar» (crecer de más) buscando un contacto que ya no existe. Esto desestabiliza toda la mordida y puede crear problemas en la articulación de la mandíbula.
  • Pérdida de hueso: Esta es, quizás, la consecuencia más importante y menos conocida. La raíz del diente natural estimula el hueso que la rodea. Al perder el diente, ese estímulo desaparece y el hueso comienza a reabsorberse (perderse) de manera lenta pero progresiva. Un implante dental es el único sistema que estimula el hueso de forma similar a una raíz natural, deteniendo y previniendo esa pérdida ósea.
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